Hallyuwood

Hallyuwood

Es innegable que la cinematografía surcoreana ha experimentado en las últimas décadas un auge importante. Se ha despertado mucho interés a nivel global en torno al cine proveniente de dicho territorio debido a su gran distribución, comercialización y por su participación en los festivales más importantes de la industria cinematográfica.  Pocas cinematografías logran posicionarse al nivel del gigante americano o sus respectivas competencias como lo son Francia, Japón, China y la India. Estas últimas cuatro naciones tienen una cosa en común que las ha llevado a tener una industria cinematográfica consolidada: un modelo proteccionista que evita que las producciones nacionales se vean afectadas en taquilla ante otras industrias como Hollywood. 

El reciente éxito de la industria cinematográfica surcoreana se conoce como “Hallyuwood”, lo cual hace referencia a la “nueva ola del cine coreano” y sugiere que Corea se ha convertido en el cuarto pilar de la industria global cinematográfica. 

Hay diversas teorías que describen la popularidad del cine coreano en la industria global. Lo político, lo social y lo económico son factores determinantes de una cinematografía en constante mutación. Al dejar atrás una dictadura militar, Corea del Sur comenzó a obtener mayor financiamiento y distribución a la vez que menos censura. Los cineastas que se criaron durante la dictadura habían consumido por mucho tiempo cine americano y películas coreanas más artísticas. La combinación de esto tuvo como resultado películas con temática y argumentos propiamente coreanos y que a su vez eran muy taquilleras. Incluir nuevos talentos a una empresa, a un negocio y sobre todo a una industria de esta magnitud nunca falla. Pronto, los jóvenes cineastas comenzaron a experimentar en sus narrativas, en las historias y en la combinación de diversos géneros cinematográficos. 

Así mismo con la llegada de esta ola del cine surcoreano, el gobierno, apoyado por los Chaebols; decidieron crear el Acta de Promoción de Películas, la cual define que, al menos el 40% del tiempo en pantalla, debe asignarse a filmes coreanos. Gracias a estas medidas proteccionistas y siguiendo el ejemplo de las grandes industrias cinematográficas anteriormente mencionadas, Corea del Sur se convirtió en uno de los pocos países en los que se ven más películas nacionales que extranjeras.

Desde entonces su éxito ha crecido inmensurablemente. El día de hoy el cine surcoreano es enorme y su público uno de los más fieles del mundo. El gusto por su propio cine incluso ha hecho más fáciles las políticas de promoción nacional, así como su distribución y éxito en el extranjero. Si Corea del Sur es la cuarta potencia mundial en cine, apenas detrás de China, Estados Unidos y Japón, es por el gran apoyo obtenido por parte del gobierno y la sociedad, combinado con la innovación tanto técnica como narrativa de sus producciones.

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Fernanda Matuk

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